“No está aquí, pues ha resucitado”

La Pascua de Resurrección se vivió intensamente en nuestra amada Iglesia. Después de comenzar el jueves con una Media Vigilia, dirigida por los profesores y estudiantes de la Escuela Dominical, concluimos el domingo con la Cena del Señor, en medio de abundantes manifestaciones de la gloriosa presencia del Espíritu Santo.

 

Nuestros Coros; Adulto e Infantil, tuvieron una destacada participación. Hermosamente vestidos nuestros levitas más pequeños, cantaron con un contagioso fervor en cada instancia, sabiamente dirigidos por sus directores. Por su parte, impecablemente presentados, los hermanos y hermanas adultos combinaron nuestros cánticos tradicionales con bellas polifonías, para honrar y exaltar al Señor.

 

Después de disfrutar el mensaje de la Palabra de Dios, entregado por nuestro Pastor Juan Vidal Sandoval: “Provisiones de la Resurrección de Cristo para el creyente”, basado en Mateo 28:1-6, un poquito más de doscientos hermanos fuimos invitados a la Mesa del Rey.

 

Con humildad, devoción y sincero arrepentimiento, la iglesia se postró ante el Señor para hacer una sentida confesión de pecados y faltas, confiando en la eficiente mediación de Jesucristo, nuestro Fiel y Misericordioso Sumosacerdote. Luego, nuestros pastores Juan Vidal y Marcela Pérez, en una potente señal de unidad y comunión familiar, consagraron unidos el pan y el vino, símbolos del Cuerpo y la Sangre del Señor, para así tomar la Cena y luego compartirla con nuestros Oficiales Diáconos. Ellos, a su vez asistieron a los pastores en la entrega de los elementos a toda la iglesia, que gozosa participaba en tan maravillosa eucaristía.

 

Antes de concluir el servicio, llevamos a cabo la primera Ofrenda Misionera para el Proyecto “China 2017”. Nuestro Pastor y la Junta de Oficiales Diáconos acordaron al inicio del año eclesiástico realizar tres ofrendas misioneras (quincena de abril, quincena de mayo y quincena de junio de 2017) para lograr la adquisición de los pasajes para nuestra Misionera Betsabé Huenulef Zúñiga. La iglesia respondió a este llamado con mucha alegría, cariño y generosidad.

 

Con mucha emoción, nuestro Pastor agradeció a la gran cantidad de hermanos y hermanas por su dedicación y contagiosa motivación, para asear el templo, ornamentarlo y disponer todos los recursos técnicos y logísticos necesarios para una conseguir una tan inolvidable Santa Cena.

 

Junto con la bendición final, nuestros pastores y los matrimonios diaconales de la Iglesia oraron por las personas enfermas que se encontraban en la reunión, confiando en que el favor del Señor traerá sanidad a sus vidas.


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